img
julio 2020 | RSC y Desarrollo Sostenible
img
Alicia Carmona: “Las residencias para personas con discapacidad aún son desconocidas”
 
 
 
 
Con diez centros, desde atención temprana hasta residencias para personas que envejecen, con un total de 505 atendidos en los diferentes servicios y 325 trabajadores, la accitana asociación San José aspira a garantizar el bienestar durante todo el ciclo vital de los atendidos y a mantener una ambiciosa política de recursos humanos para sus profesionales. Durante el estado de alarma vivido con la crisis sanitaria de la Covid-19, la asociación no ha bajado la guardia en ningún momento. Y afronta la “nueva normalidad” con nuevos protocolos, propios y ajenos, normativas, medidas de higiene y más información. Entrevistamos a Alicia Carmona, gerente de la Asociación.
El COVID-19 ha puesto en asestado un golpe al modelo asistencial y sanitario en nuestro país. ¿Cómo afronta San José la nueva realidad post-covid?
Con prudencia, preocupación, experiencia, cierto cansancio, un poco de enfado y algo de ansiedad. Nos ponemos en marcha en esta “nueva normalidad” con nuevos protocolos, propios y ajenos, normativas, medidas de higiene y más información, pero las residencias para personas con discapacidad aún son desconocidas y ello ha sido muy evidente durante esta pandemia. Nos asemejan a las residencias de ancianos, en una institución donde se atiende desde bebés hasta completar el ciclo vital, nos imponen medidas que no siempre corresponden a nuestra realidad y son pocos los que nos preguntan cuál es nuestra realidad, cómo es nuestro movimiento y qué hemos hecho cuando nadie sabía qué hacer. Impotencia ante el temor de que se restrinjan los derechos de las personas con discapacidad y esperanza en una mayor inclusión, conocimiento y complicidad de los distintos agentes.
De cara a esta nueva realidad post-Covid, ¿cuáles son las grandes fortalezas de una institución como San José?
La experiencia adquirida ahora, pero también la experiencia, la creatividad, la capacidad para anticiparse y el esfuerzo de décadas y décadas de trabajo silencioso, con cientos de protagonistas, los usuarios, sus familias, las personas con discapacidad, los stakeholders externos…, todos compañeros de camino. Todo ello ha permitido la construcción de una fortaleza de cuyos cimientos tal vez no éramos del todo conscientes hasta que han tenido que sujetar nuestros miedos, nuestra angustia y nuestra esperanza mientras conteníamos la pandemia, mientras mirábamos a las personas con discapacidad que tanto queremos y, a veces sin palabras, les pedíamos confianza. Grandes profesionales, grandes personas, valores irrefutables que han dirigido una orquesta en la que todos los instrumentos eran los protagonistas. ¿Las principales fortalezas?: ética, amor incondicional, vocación de servicio y humildad.
¿Han identificado nuevas oportunidades de desarrollo para la organización?
- Quiero pensar que la visibilización de nuestro movimiento y la visibilidad de las personas con discapacidad intelectual será una oportunidad, que deriva del reconocimiento de su esfuerzo y bondad a pesar de la situación que han vivido, aislados y lejos de sus seres queridos, viendo morir o enfermar a sus amigos sin saber cuál iba a ser su destino, en ocasiones, con dificultades para entenderlo.
- El reconocimiento y el valor de los profesionales de las residencias, cuyo sacrificio personal y laboral ha sido inmenso, con una vocación absoluta de servir a los demás, con sueldos precarios. Ellos han cuidado de padres, de hijos, de hermanos… conscientes de su propio riesgo y, en ocasiones, señalados por la situación de las residencias. No señalemos al profesional sino todo lo contrario pues su trabajo, es esencial.
- El establecimiento de mejores y más fuertes relaciones entre los servicios de salud y los servicios residenciales. La pandemia ha evidenciado en muchos casos, el enorme desconocimiento que había de los usuarios atendidos en dichos servicios, así como del trabajo que se realizaba.
- El deseo de que se realice, por quien corresponda, un estudio detallado de las limitaciones que se han evidenciado en la estructura de las propias residencias para que se destinen partidas económicas que favorezcan su transformación.
- Un estudio real de la necesidad de mayor ratio de personal acompañado de un reconocimiento salarial y una subida importante del coste-plaza, sin este estudio, las entidades están condenadas a cerrar, en pocos meses, será imposible su mantenimiento más aún con todos los gastos que se han derivado y se derivarán con motivo del COVID-19.
- LA FORTALEZA DE NUESTRO MOVIMIENTO (y así lo expresa la gerente de la Asociación San José de Guadix, en mayúscula).

San José fue una de las primeras entidades sin ánimo de lucro en España, que optaba por un claro modelo social y medioambientalmente responsable. ¿Sigue vigente su compromiso?
Es en los últimos años cuando se ha introducido en la agenda de debate de las ONG y Fundaciones sin ánimo de lucro, que estas también son un buen altavoz de la sostenibilidad y del marco recomendado por las Naciones Unidas. Estamos ante una gran oportunidad para asentar las bases que garanticen un mejor futuro para las generaciones de hoy y para las que están por llegar porque somos cada vez más conscientes de nuestra relación con el entorno físico-social y su gran capacidad para crear valor, por la tanto, nuestro compromiso está más vigente que nunca.
Sin embargo, los problemas económicos a los que ahora nos enfrentamos, sumados a las que ya veníamos arrastrando, van a dificultar muchísimo el sostenimiento de las entidades desde el nivel más básico, no digamos pues, para cumplir con la agenda 2030. Sin un estudio económico inmediato de las necesidades de los centros en todos los sentidos, cómo no, incluida la sostenibilidad, las decisiones para el sostenimiento de la entidad afectarán, sin duda, a la propia calidad de vida de las personas a las que se atienden, con una merma importantísima de sus derechos al no contar con los recursos suficientes para su defensa, que, de alguna forma, nos restará capacidad para contribuir al logro de nuestros compromisos sociales y medioambientales. Por poner un ejemplo, si las PDI tenían dificultades para acceder a un empleo, imagínese usted ahora.
Desde el punto de vista del ODS 3, Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades, ¿cómo están contribuyendo al logro del objetivo y de sus respectivas metas? ¿Cuál es la aportación de la Asociación San José de Guadix?
La asociación “San José” tiene 10 centros, desde atención temprana hasta residencias para personas que envejecen, con un total de 505 atendidos en los diferentes servicios y 325 trabajadores. Y este es justamente nuestro reto, garantizar el bienestar durante todo el ciclo vital de los atendidos y una ambiciosa política de recursos humanos para los profesionales. Crear sinergias cada vez más funcionales entre igualdad, educación y sanidad, con una política retributiva equitativa y el convencimiento de que no solo debemos lograr que las personas sobrevivan, sino que prosperen en la vida, permite englobar en nuestra agenda metas que engloben una gama mucho más amplia de cuestiones para luchar contra la desigualdad, la exclusión y la falta de empatía. Promover el bienestar en todas las edades también pasa por hacer a la persona sentirse segura, útil y escuchada. La salud es un medio infalible para alcanzar otros objetivos y el mejor indicador para obtener evidencias de los avances conseguidos, esto incluye la salud mental.
¿Cree que la reconstrucción del sistema tras la crisis y el estado de alarma requiere una gran alianza, en línea con las directrices de Naciones Unidas en su Agenda 2030 que plantea las alianzas como marco de actuación? ¿Están trabajando desde San José en esta línea de diálogo, sinergias y alianzas entre los diferentes agentes sociales?
En la Agenda Estratégica de la UE, una de las prioridades principales es construir una Europa climáticamente neutra, ecológica, justa y social pero la amenaza existente y aún emergente que ha supuesto la pandemia, tal vez “deje atrás” ciertos aspectos con el fin de atender a aquellos que protejan a los ciudadanos, desde el punto de vista sanitario, por supuesto, pero también económico y de empleo. Impulsar a las instituciones y a las empresas es más importante que nunca, pero también colaborar con el ciudadano, la sociedad civil y los interlocutores sociales y eso es, justamente, la línea de diálogo y de trabajo que, más que nunca, está realizando San José porque no solo queremos actuar en la solución de los efectos del problema sino también, en la medida de lo posible, en la transformación de las causas que lo originan.